Prefacio (De Ángeles)

En la historia de las religiones se pueden encontrar distintas referencias a espíritus intermedios entre el hombre y la interpretación particular que se hace de los dioses. A estos espíritus de naturaleza divina o sobrenatural, es lo que hemos tomado, en occidente, como ángeles y demonios. Representados, algunas veces, como espíritus benévolos que ayudan al hombre a acercarse a los misterios celestiales, en otras ocasiones resultan ser el flagelo de la humanidad.

Ya sea como enviados o mensajeros, son quienes interpretan los deseos divinos y quienes los llevan a cabo. Otras veces, se habla de ellos como espíritus con decisión propia, enlistados en las huestes del creador o enfrentados a él. El ángel caído, cuya presencia es recurrente en las religiones judeo-cristianas, explica la existencia de los demonios, seres de naturaleza divina que han perdido la gracia de Dios y que buscan la perdición del hombre.

En consonancia, las creencias de oriente hablan en sus textos de seres espantosos que conviven con los hombres; ajenos, quizá, a los planes divinos, y que llevan a cabo sus propios y perversos, objetivos. Los genios de las mil y una noches, son un claro ejemplo de este concepto. El hinduísmo habla también de espíritus poderosos de diferente naturaleza que deambulan en la tierra y que es mejor evitar.

Basado en estas historias, y en una interpretación personal del significado de estos espíritus y, por que no, del bien y del mal, es que he concebido este libro; originalmente, una obra inconclusa y que hoy les traigo a mis lectores corregida, ampliada y mejorada para su deleite personal. Puede que mañana, decida ampliar aún más sus páginas, por ahora, es mi deso que lo puedan disfrutar tal como está.

Federico G. Rudolph, 10 de diciembre de 2016.
Prefacio de la obra: De Ángeles.