El Expreso

¡Qué fría mañana! Si no fuera por mi bufanda... No hay mucho para hacer en este lugar mientras espero el Expreso, salvo pensar. Quizás por eso se agolpan en mi mente tantos recuerdos felices, imágenes, rostros, palabras y alguna que otra frase.

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No han pasado ni diez minutos, y yo todavía aquí, esperando el Expreso. ¡Debí haber traído los guantes de lana...! ¿Por qué será que ya nada es como antes? Otros sonidos, otros sabores, otros colores. Imágenes y recuerdos me invaden al azar mientras espero.

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¿Será la hora? Pronto llegará. Y, cuando pienso en ello, otras imágenes, otros recuerdos. Lejanos recuerdos que me hacen dudar. ¿Serán realmente mis recuerdos o serán los de alguien más? ¿Será que los he inventado?

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Debió arribar hace tiempo, pero ¿por qué no ha llegado? No, no debo desesperar, llegará. Llegará, y será como esperaba y como esperábamos: inmenso, plateado, brillante... El Expreso.

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¡Lo he visto! No..., solo fue mi mente.

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Han pasado demasiadas horas. Y el Expreso... que no llega.

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«Al final, todo les será revelado», decía aquella frase que leí algún día, en alguna parte. Y empiezo a recordar quiénes eran ellos, quién soy yo, cuál es mi propósito... y muchas cosas más. Sí..., lo recuerdo, soy RDX45- Mega-l, el Cerebro..., el Expreso; aquel que fue construido para viajar a las estrellas que... ya no están; aquel que transporta el destino de trillones de lo que alguna vez fueran almas humanas, sus conocimientos, su ciencia, sus miedos, sus deseos. Soy ellos: la humanidad toda, una única mente, un único pensamiento, la unicidad de un recuerdo. Soy inmenso, plateado, brillante; tan viejo como el último de los hombres. Nací cuando el tiempo y el universo aún existían. Ahora, en este tiempo sin tiempo, en este vacío infinito, no hay nada, solo el Expreso, solo yo. El resto no es más que una ilusión.

Lo sé, no eran mis recuerdos, sino los de alguien más. Alguien que esperaba el Expreso; alguien que esperaba los sonidos, los sabores, los colores..., mi regreso. Ya no necesito esperar. Sé quien soy y lo que debo hacer.

Apartaré las tinieblas, crearé otra vez el tiempo y forjaré de nuevo el universo. Volverán a ser la tierra y las estrellas. Volverán los sentidos, las ideas, los anhelos, y resurgirá el Hombre de las cenizas de su propio recuerdo.

He llegado. Soy la luz y la vida. Soy el tiempo. Soy... el Expreso.

© Federico G. Rudolph, 1999 - 2016

© Federico G. Rudolph, 1999 - 2016.
Este relato especulativo de ciencia ficción fue el primero del autor en el género de la narrativa y
es uno de los once cuentos que forman parte de su ópera prima, El Rendar.